Sesión de retrato masculino

Hay un momento en todas las sesiones del que no se habla.
No tiene que ver con la cámara. Tiene que ver con lo que pasa después.
Cuando el cuerpo deja de sostener una imagen. Cuando ya no hay nada que demostrar.
Ayer volvió a pasar.
Habíamos terminado. Las fotos estaban hechas. Todo había salido como debía.
Pero él no se movía.
Se quedó de pie, en silencio, mirando al suelo. Respirando distinto. No era incomodidad, era otra cosa.
Como si acabara de verse desde fuera…
y no supiera muy bien qué hacer con eso.
No dije nada.
Porque una sesión de retrato masculino no siempre termina con el último disparo. A veces es justo ahí cuando empieza algo.
A veces ese momento es más importante que todas las fotos juntas. Porque ahí ya no hay intención. Solo queda lo que es.
Si quieres conocer cómo trabajamos nuestros retratos masculinos, puedes verlo aquí.
¿Te gustaría vivir tu propia sesión de retrato masculino?


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